El microrrelato del primer jueves

La cita

Quedaron en verse después de tantos años que ninguno supo qué ropa ponerse. Ella casi vació el armario descartando prendas. Él arrastró las perchas de un lado a otro, viendo sin mirar. Llegaron puntuales. Se abrazaron sin arrugar el invisible papel de seda que los separaba. Pidieron café.

Hablaron de la lluvia que habían anunciado pero no acababa de llegar, del coche eléctrico de él, que le permitía aparcar casi en cualquier sitio, de lo abarrotado que seguía estando el metro. Cada uno mintió al otro al decirle que le veía bien. Se rieron imitando la risa de entonces. Los restos del café ensuciaron las tazas frías. A veces había silencios.

Sintieron que había pasado una vida. Él quiso decirle algo, pero tapó las palabras con un suspiro, soltando una frase vacía que quedaba bien.

Se despidieron sin promesas. Al alejarse, ella se sintió guapa y él pensó que ya daba igual.

Al llegar a casa, ella sonrió al ver la cuna y él preparó la cena para cuando él llegara.

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