La vida sigue

Cada día amanece y nos brinda una nueva oportunidad de mejorar el día anterior. De ser más disciplinados, de sonreír más, de impedir la pereza que nos hipnotiza como un canto de sirena.

Mis hijos siguen creciendo, la vida sigue transcurriendo, más lenta, más ruidosa. La vida continúa, la de fuera y la de dentro. He de seguir cuidando mi jardín interior, tan necesitado de espacio, de luz y de silencio.

Cada día me lleno de pequeñas victorias: le gano al miedo, me obligo a sonreír y mi alma se oxigena, enderezo el cuerpo y respiro mejor. Venzo a la pereza jugando con mis hijos, cocinando, limpiando, simplificando más que nunca. Enmudezco la charlatanería de alrededor, sin whatsap, sin redes.

Cuando esto acabe quiero saber qué hice en este tiempo. Y no será perderlo, ni dejar pasar los días en un eterno sábado de sofá. Echo mano de lo más valioso que tenemos: la fuerza de voluntad, porque la mente, caprichosa y consentida, está acostumbrada a hacer lo que quiere.

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