Fábula de los tres hermanos (parte dos)

Hoy he encontrado la respuesta a esta fábula que Silvio Rodríguez cantaba en su canción. La vi claramente mientras dejaba el teclado para ir a tender la colada. Mi esposo recibió una llamada de una clienta para comunicarle que, tras más de diez años en la misma empresa, le habían comunicado su despido. Vi en ella al hermano que pone su mirada atenta en la piedra que pisa para no caer. Quizá por ello, por no mirar más allá, cayó por un precipicio que no vio y por ello no sorteó, o no se lanzó a él abriendo los brazos como alas abiertas al cambio.

Y me vi a mí, junto a todos los que, como yo, trabajamos por cuenta propia. Me di cuenta del gran aprendizaje que realizamos manejando la incertidumbre, mirando a la piedra que pisamos para tener trabajo hoy, echando un ojo a los próximos pasos que daremos para tener trabajo mañana, y oteando la dirección hacia la que vamos para que el trabajo, no solo nos dé de comer, sino también nos haga crecer, nos ayude a no aburrirnos y nos haga sentir que hacemos lo que más nos gusta lo mejor que sabemos.

Soy individualista, creo en la suma de uno a uno, en el cambio desde dentro y en el poder de las pequeñas cosas. Me gusta decidir, asumir riesgos y aprender, aunque a veces duela, de mis errores. Quizá este sea el hermano que a veces mira la punta de sus pies, a veces los próximos pasos y otras la línea del horizonte. Ojalá sea así, porque de esta fábula, es la opción que más me gusta 🙂

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